En temas de comunicación interna, las Pymes tienen un Plus.

Generalmente están compuestas por empleados comprometidos con la empresa, que trabajan en un clima distendido, amable y relajado. Hay más colaboración porque están más cerca, y se conocen todos (o casi) porque son pocos y llevan muchos años trabajando allí. Este plus se potencia debido a que gran parte de la comunicación es directa y sin grandes burocracias, por lo que cualquier empleado plantea sus necesidades directamente a los dueños, un escenario muy distinto al que vemos en una multinacional.

En este ambiente, puede parecer que no es necesaria la gestión de la CI, por eso solemos escuchar frases como:

“Es una empresa chica, no veo la necesidad de invertir en Comunicación Interna”, o “Estoy sentada a 50 cm de mi compañero más cercano, y a 3 mts. del más lejano.” y “Yo me comunico con quien tengo que hacerlo y con eso basta”.

La realidad es que, mientras más presente esté la comunicación, más gestión hace falta.

¿Y Porqué? La respuesta es simple, NO SE PUEDE MEJORAR LO QUE NO SE MIDE.

¿Cómo sé si el mensaje llegó adecuadamente si no planifiqué el qué, cómo y cuándo? ¿Si los líderes no están al tanto y no conocen su responsabilidad al reproducir el mensaje?.

Sabemos que en las Pymes diariamente circulan mensajes, pero no tenemos control sobre ellos, no podemos medirlos, ni sabemos cuál es su alcance. El rumor es el gran enemigo para la CI dentro de las Pymes, y es muy difícil controlarlo sin una adecuada gestión. Un mensaje mal entendido puede derivar en diversos conflictos entre los equipos, provocando renuncias, falta de productividad, incertidumbre sobre los puestos de trabajo, entre otros.

Otro de los inconvenientes que puede surgir de la falta de gestión en CI es la pérdida de la cultura. Las Pymes suelen tener una cultura familiar que se transmite desde su fundador y se comparte con todos los colaboradores. Sucede que la empresa va creciendo, y esas raíces dejan de estar tan presentes, volviéndose casi imperceptibles para las nuevas generaciones de colaboradores. Si la cultura no se transmite, el empleado la desconoce, no se siente parte y se desmotiva. Por supuesto que si bien se mantiene en el tiempo, la cultura también debe ir evolucionando, adaptándose a las necesidades actuales y a las nuevas generaciones, aunque sin perder su “esencia diferenciadora”.

Gestionando esa cultura empresarial podemos potenciarla inculcando los valores corporativos, haciendo que cada empleado se convierta en un embajador de marca, reteniendo talentos y captando nuevos.

¿Queda claro que la CI no escapa a nadie? Consultanos por estrategias acordes a tu personal.

Hacé el Clic.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s