Se dice que tenemos dos oídos y una boca para escuchar más y hablar menos, sin embargo, decimos más palabras de las que escuchamos. Sumado a esto, con la tecnología y las redes sociales, entran en juego otros sentidos que ganan terreno, haciendo que escuchemos cada vez menos.

¿Porque pasa esto? Por un lado, porque preferimos hablar, a veces porque no queremos o no nos interesa escuchar, otras veces porque necesitamos tener el control, porque nos distraemos, o incluso, porque simplemente necesitamos expresarnos.

Ese “necesitar descargar”, nos convierte en personas puramente emisoras con un receptor desdibujado, y con el uso de las redes sociales y los celulares, esta condición se potencia aún más.

Frente a este contexto, nos encontramos con conversaciones sin sentido, donde el emisor transmite un mensaje para auto escucharse, mientras que el receptor, espera su turno para hacer lo propio. Trasladado al ámbito laboral, esta situación da lugar a conversaciones vacías de contenido, donde cada quien mantiene un discurso sobre su propio beneficio, limitando la puesta en común o la escucha activa.

Como comunicadores, sabemos lo importante que son las conversaciones efectivas dentro de un equipo, por eso les dejamos las siguientes reglas a implementar:

  • Estar interesado: Este punto es primordial para comenzar cualquier conversación, si no hay interés en alguna de las 2 partes interesadas,  no vale la pena iniciarla.
  • Compartir el ritmo: Si dijimos que un punto fundamental de la conversación es la escucha, dale tiempo a tu interlocutor para procesar la información y darte una respuesta. No interrumpas, ni hables por encima de él.
  • Interpretar: Si algo de lo que dices no se entiende, esfuérzate por explicarlo de otra forma, por ejemplo, utilizando gráficos, dibujos o ejemplos.
  • No distraerse: Esto no es fácil, pero una de las formas para evitarlo es no ser multitareas. Al conversar, dejar el celular, o cualquier tarea que se esté haciendo y centrar la atención en la conversación.
  • Ser receptivo: Esto significa estar abierto a la conversación, a aprender sobre lo que no se sabe, debatir los puntos de interés y estar abierto a las críticas constructivas.
  • Finalizar con respeto: Si por algún motivo se debe interrumpir el relato, disculparse previamente a retirarse.

Aplicando conversaciones constructivas en nuestros equipos, será más fácil la tarea de coordinar proyectos, debatir soluciones o implementar cambios.

¿Agregarías otra regla?

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