MOTIVAR CON UN PROPÓSITO

El mundo laboral es un ámbito muy competitivo, y sumado a la cambiante economía del país, muchas organizaciones viven un rating de minuto a minuto. Y en esta carrera por llegar a la meta a toda costa, persiguiendo números, resultados y conversiones, se pasa por alto un valor importante: el capital humano.

Esto es, el valor de cada trabajador que todos los días dedica 8 o 9 horas de su jornada para colaborar con esa meta, dejando de lado cualquier otro aspecto de su vida, como tiempo con su familia, amigos o sus propios proyectos.

Y en esta carrera contra reloj hacia los resultados, ese trabajador lucha por el equilibrio en su vida, y a veces lo logra y otras se frustra, se estresa o incluso, se deprime. Porque no es un número más, ni un balance de ventas, ni un porcentaje de conversión, es una persona.

¿Porque no se habla del trabajador, del corazón de cada organización?  

Las empresas, las ONG, las pymes y hasta los emprendimientos no existirían sin los equipos de trabajo que las componen. Y si esos equipos no están bien, difícilmente se sostengan a largo plazo, o lleguen a enamorar a algún cliente.

Nuestro compromiso, es sacar lo mejor de cada persona, para su propio bienestar y para el de su lugar de trabajo, escuchando, apoyando y potenciando, sin distinguir función o jerarquía.

¿Y cómo podemos hacerlo? Acá 3 propuestas para profundizar:

1- Identificá donde está el malestar: No podemos decir que el clima laboral es bueno o malo dejandonos llevar por rumores o una simple observación. Tampoco podemos esquivar la mirada al mal clima porque puede terminar perjudicando a todo el personal. Un análisis objetivo de la situación actual del equipo, te dará la pauta de cuáles son los puntos débiles a trabajar y cuales aquellos que podemos explotar.

2- Escuchá las críticas y los problemas: Se suelen incentivar canales de comunicación para impulsar la innovación, pero se invierte muy poco en escuchar las dificultades diarias de los trabajadores. Contar con un feedback diario y sincero promueve la confianza entre toda la organización, e involucra a todos en la búsqueda de soluciones simples.

3- No subestimes las jornadas recreativas: Cuando hay tensión, nada mejor que un poco de distracción para aplacar los ánimos y concentrarnos en lo importante. Las jornadas con compañeros de trabajo e incluso familiares, ayudan a mejorar las relaciones, poner en práctica la empatía y desestresar al equipo.

Estas son sólo algunas de las simples acciones que podemos aplicar para el bienestar de nuestros equipos. Queremos que el tiempo en el trabajo no sea un sufrimiento, sino una oportunidad de crecimiento, que conozcan, vivan y sientan su propósito en cada tarea, y que la contagien a sus equipos, al resto de la organización y hacia afuera de la misma.

Trabajadores en el centro y al centro, para que su motivación no venga únicamente de un mejor sueldo, un ascenso o un reconocimiento sino de un propósito que le dé los motivos suficientes para seguir apostando a más y continuar creciendo.

No hagas que deban hacerlo porque sí, lográ que quieran hacerlo por ellos y por los suyos el tiempo que sea necesario, y también lo estarán haciendo por la organización.


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